Te quiero
Mis palabras se ahogan entre la bilis tóxica de las tuyas.
Gota a gota el vaso se llena de ansiedad y frustración.
Mis pensamientos de encierran entre el miedo,
convirtiéndose en secretos y mentiras alienadas.
La desesperación se une a la impotencia y me paralizo.
Necesito escapar de mi cárcel de cristal.
Y corro con los ojos cerrados,
cada vez más rápido,
cada vez más lejos.
Dejo que el corazón vuelva a latir,
que muera y despierte,
que salte y se despeñe.
Clavándome los restos de mi celda,
siento cosquillas en los pies,
y por fin puedo reír.
Soy libre de hacerlo.
Pero me acuerdo de ti,
la culpabilidad me hace parar.
Y lloro.
No puedo huir.
Mi corazón vuelve a pararse en seco.
Comienzo el camino de vuelta,
luchando contra cada impulso de mi cuerpo.
Te echo de menos.
Te quiero.
No importa cuanto sufra por ello.
Te quiero, porque siempre estuviste ahí,
porque me enseñaste a ser fuerte
sin dejar de ser humilde.
Porque renunciaste a una parte de tu vida
a cambio de darme la mía.
Te quiero porque eres mi madre.
Aún me queda mucho por hacer,
y ambas sabemos que ya no puedes perseguirme,
sabemos que tendremos que contener el aliento
y detener los latidos durante un tiempo.
Porque es mi momento de crecer,
de seguir sola con el camino que empezamos juntas.
Pero no te asustes, yo no tengo miedo.
Soy valiente porque sé que puedo volver a ti.
Siempre has sido la linterna,
mostrándome donde poner el píe.
Es hora de ser el faro,
y enseñarme como volver.
Déjame ser, mamá,
quiero equivocarme y arrepentirme.
Me agota tanta película innecesaria,
deja que mi corazón lata.
Posdata: Te quiero.
.
Gota a gota el vaso se llena de ansiedad y frustración.
Mis pensamientos de encierran entre el miedo,
convirtiéndose en secretos y mentiras alienadas.
La desesperación se une a la impotencia y me paralizo.
Necesito escapar de mi cárcel de cristal.
Y corro con los ojos cerrados,
cada vez más rápido,
cada vez más lejos.
Dejo que el corazón vuelva a latir,
que muera y despierte,
que salte y se despeñe.
Clavándome los restos de mi celda,
siento cosquillas en los pies,
y por fin puedo reír.
Soy libre de hacerlo.
Pero me acuerdo de ti,
la culpabilidad me hace parar.
Y lloro.
No puedo huir.
Mi corazón vuelve a pararse en seco.
Comienzo el camino de vuelta,
luchando contra cada impulso de mi cuerpo.
Te echo de menos.
Te quiero.
No importa cuanto sufra por ello.
Te quiero, porque siempre estuviste ahí,
porque me enseñaste a ser fuerte
sin dejar de ser humilde.
Porque renunciaste a una parte de tu vida
a cambio de darme la mía.
Te quiero porque eres mi madre.
Aún me queda mucho por hacer,
y ambas sabemos que ya no puedes perseguirme,
sabemos que tendremos que contener el aliento
y detener los latidos durante un tiempo.
Porque es mi momento de crecer,
de seguir sola con el camino que empezamos juntas.
Pero no te asustes, yo no tengo miedo.
Soy valiente porque sé que puedo volver a ti.
Siempre has sido la linterna,
mostrándome donde poner el píe.
Es hora de ser el faro,
y enseñarme como volver.
Déjame ser, mamá,
quiero equivocarme y arrepentirme.
Me agota tanta película innecesaria,
deja que mi corazón lata.
Posdata: Te quiero.
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