La palabra del día.

Rutina
Cojo el diccionario y dejó que se abra por una página cualquiera.

Mecánica
Recorro la página leyendo una a una las definiciones buscando una que me sea desconocida.

Hazaña
Encuentro varias, elijo aquella que me vaya a ser útil en mi día a día e intento utilizarla.

Caos
La introduzco en mi mente, entre el millar de vocablos que ya conozco y los que me quedan por conocer.

Mentira
Vuelvo a guardar el libro en la estantería, creyendo que con ese gesto ya soy mejor persona.

Verdad
Reconozco que no es posible ser mejor por una sola palabra y me juro intentarlo de nuevo al día siguiente.

No es más que un mero ciclo. Nunca cambia, siempre igual.

Es curioso que siempre defienda el hecho de que mi aspecto físico no define quién soy, y que valore más un cumplido a mi locura que a mi belleza.
Es curioso que manifieste mi independencia y mis capacidades individuales, y que siempre quiera hacerlo sola aunque no sepa como. 
Es curioso que premie el respeto por encima de la admiración.
Es todo tan curioso...

Pero curiosamente siempre me dejó influir. Mi opinión sobre mi misma se puede quebrar por recibir una frase. Y mi confianza se puede destruir por no hacerlo.

Patético.
¿En qué momento caí tan bajo?
¿Cuándo perdí mi dignidad?
¿Desde que instante soy así de hipócrita?
Me doy asco.
Me da pánico mirarme al espejo y saber que me he perdido el respeto. Que he perdido mis valores. Que soy ciega, y que solo podré ver a través de tus ojos porque Cupido clavó su flecha en los míos.
El amor es repugnante. Y aún ni lo conozco.
¿Cómo voy a poder superar cada repulsivo segundo de cada nauseabundo día? 
El amor es una mierda.
Una mierda sin definición exacta.
Quizá sea por eso por lo que busco palabras cada día, para intentar definir lo indescriptible y plasmar lo inefable del amor en palabras intangibles y vacías. Porque todo duele menos cuando está escrito en un papel.

Día nº 312.
Palabra del día: Rictus.
Definición:  Gesto del rostro que expresa un sentimiento desagradable o un estado de ánimo doloroso.
Frase: El corazón se me paró dejando ver el rictus de mis labios.
Conclusión: Sigo sin saber lo que es el amor.