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Mostrando entradas de 2017

Cosas inútiles

Un día más limpiando mi habitación, un día más sin limpiar nada. Revisando cada cajón, caja y lapicero, con la bolsa vacía que de nuevo me acompaña. Siempre he odiado almacenar cosas inútiles, pero jamás me permitiría tirar un "por si acaso". Guardo lápices que usaba en primaria, "por sí acaso" necesito ese color al dibujar. Tengo una caja llena de gomas rotas, "por si acaso" algún día no tengo con qué borrar. Mis estanterías están llenas de apuntes viejos, "por si acaso" los necesito para estudiar. Cajones llenos de bocetos sin acabar, frases que nunca llegaron a ser poema, libros que no creo que vuelva a leer, ropa que dudo que alguna vez llegase a usar... Siempre he odiado almacenar cosas inútiles, pero jamás me permitiría tirar un "por si acaso". Así que...¿porqué no voy a ser capaz de guardarlo? En mi "caja de recuerdos" está mi "por si acaso" más inútil. Mi corazón roto, junto con una b...

Madriguera

Reina la negrura y el misterio. Encerrada en mi viejo escondite, me oculto de la luz que me ciega. Claridad que derrite mis pupilas y permite que las ideas se escapen por las cuencas de mis ojos, como  el agua por un grifo abierto. Huyo de todo, como siempre. Siempre he valorado los espacios pequeños, porque es imposible que haya demasiada gente en ellos. Por lo general suelen ser lugares solitarios, y dios sabe cuanto amo la soledad. Desde niña, llevo sintiéndome como un pequeño ratoncito, de hábitos nocturnos y ojos grandes. Preparado para vivir a pesar de estar continuamente al acecho de la muerte. Adoro como mis pupilas se dilatan por la ausencia de fulgor al entrar en una habitación.  Es una reacción similar a enamorarse, solo que te ahorras todo el dolor innecesario. Con los auriculares puestos y la música al máximo cierro los ojos y comienzo a perderme en mi mente, hasta que logro olvidar mi cuerpo y dejo de sentirlo. Ya solo impo...

Nada.

Da cuatro pasos al frente luego gira a la izquierda, cruza la primera puerta que encuentres y ahí estará. No es nada. No es nada para nadie que no sea yo, porque para mi eres tú. Ahí guardabas toda tu vida como era, caóticamente ordenada. Levanta la cabeza y mira. ¿Qué ves? Nada. No hay nada, porque ya no estás. Y el vacío es ahora el que lo llena todo. No hay nada. No queda nada salvo tu recuerdo y las lágrimas que provoca. Sigo sin poder hablar de ti, porque sigo sin creerme que no estés. Ahora siéntate. Mira atentamente aquel cuarto de baño convertido en almacén en el que no se guarda nada. No sientes nada. No tienes nada que sentir. Para ti es solo una habitación vacía. Y tienes razón. Está vacía, como yo, como mi vida sin ti. El espejo no refleja nada, las bombillas no dan luz, en los papeles se borró la tinta, y no queda tabaco en las estanterías. Ya no hay nada. No estás. Ni tú, ni tu apoyo. Ni tú voz, ni tu forma de quer...

Anónimo

¿Porqué he de incinerar el fuego? Apagar su llama. Confundir sus cenizas con palabras. ¿Qué me pasa? Nada. ¿Qué siento? Todo. Qué más da lo que sienta. Si lo siento y no tiene nombre, ¿porqué he de dárselo? Día nº 31 5. Palabra del día : Ósculo. Definición : Beso. Frase : "Aquel ósculo, tan erróneamente perfecto." Conclusión : Nada.

El lenguaje mató el amor.

Hemos condenado al más grande de los sentimientos, encerrandolo en una cárcel de palabras. Damos nuestra propia definición, personal y subjetiva. Nos dejamos llevar por nuestras experiencias, nuestra educación, nuestro estado de ánimo y miles de factores más.  Para mi, el a mor  es ver cómo tu camino cambia, tu futuro, incluso tus deseos (todo aquello que juraste no cambiar) y que no te de miedo. Pero igual que yo, diversos autores, poetas, artistas y filósofos han tratado de definir el  amor, con ideas románticas que apenas se aproximan a la verdad. Para  Ninon de l´ Enclos,  es una pieza de teatro en la que los actos son muy cortos y los entreactos, muy largos, y  para Aristóteles,  el  amor  se compone de una sola alma que habita en dos cuerpos.  Todo el mundo tiene su propia descripción, más o menos concreta de lo que es este sentimiento deplorable.  Cambiamos su máscara de hierro adaptándola a lo que nos viene ...

La palabra del día.

R utina Cojo el diccionario y dejó que se abra por una página cualquiera. Mecánica Recorro la página leyendo una a una las definiciones buscando una que me sea desconocida. Hazaña Encuentro varias, elijo aquella que me vaya a ser útil en mi día a día e intento utilizarla. Caos La introduzco en mi mente, entre el millar de vocablos que ya conozco y los que me quedan por conocer. Mentira Vuelvo a guardar el libro en la estantería, creyendo que con ese gesto ya soy mejor persona. Verdad Reconozco que no es posible ser mejor por una sola palabra y me juro intentarlo de nuevo al día siguiente. No es más que un mero ciclo. Nunca cambia, siempre igual. Es curioso que siempre defienda el hecho de que mi aspecto físico no define quién soy, y que valore más un cumplido a mi locura que a mi belleza. Es curioso que manifieste mi independencia y mis capacidades individuales, y que siempre quiera hacerlo sola aunque no sepa como.  Es curioso que premie el r...

Diario de una persona no-normal.

Nací hace diecinueve años, y ya entonces llevaba meses en compañía de personas con relativa “discapacidad”. Con respecto a mi historia, está totalmente ligada a la de mi hermana. Desde niñas, he vivido preocupada (a veces innecesariamente) por ella. Un ejemplo claro se manifestaba durante las tardes que teníamos colegio, ya que nos solíamos quedar en el comedor, y eso implicaba que después, llegase el momento más odiado del día para mí. Mi corazón se aceleraba cada día durante toda la primaria, cuando llegaban las dos y media de la tarde y las puertas del colegio se abrían. Lo hacían para los alumnos de la eso y bachiller, y no para nosotros. Era la media hora de mayor tensión del día. El temor a que mi hermana se saliera del colegio y se perdiera para siempre me partía el alma, y me hacía contener el aliento hasta que las puertas se cerraban de nuevo y comprobaba que mi hermana seguía, como siempre, jugando con alguna niña de su curso. Me sentía como una especie de superhero...

La mejor yo

No sé muy bien porque decidí crear un blog, ni porqué lo llamé así. No solo escribo poesía, he escrito algunos relatos a lo largo de mi vida. Algunos mejores y algunos peores. Siempre hay un mejor, y un peor, y parece que todo lo que está en el medio no sirve para nada. Este hecho se empieza a ver desde niños, en el colegio destacan los más listos, los más gamberros, los más guapos... Después de eso llegamos al instituto, donde la mierda es aún mayor. Puedes ser el/la más popular, el/la más sexy, el/la más fácil, el/la más pringad@, y un gran etcétera. De ahí en adelante todo es igual. O eres el mejor/peor en algo o no eres nadie. Puedes ser el/la mejor saxofonista, o el/la peor ligando... lo importante es encontrar algo que te defina y te de a conocer al mundo. A mí no se me da nada especialmente bien. No soy deportista, ni músico, ni artista. No destaco por lo que hago porque no hago nada de forma destacable. Yo dibujo, pinto, canto, bailo, escribo, compongo, diseño y estudio, y e...

Te quiero

Mis palabras se ahogan entre la bilis tóxica de las tuyas. Gota a gota el vaso se llena de ansiedad y frustración. Mis pensamientos de encierran entre el miedo, convirtiéndose en secretos y mentiras alienadas. La desesperación se une a la impotencia y me paralizo. Necesito escapar de mi cárcel de cristal. Y corro con los ojos cerrados, cada vez más rápido, cada vez más lejos. Dejo que el corazón vuelva a latir, que muera y despierte, que salte y se despeñe. Clavándome los restos de mi celda, siento cosquillas en los pies, y por fin puedo reír. Soy libre de hacerlo. Pero me acuerdo de ti, la culpabilidad me hace parar. Y lloro. No puedo huir. Mi corazón vuelve a pararse en seco. Comienzo el camino de vuelta, luchando contra cada impulso de mi cuerpo. Te echo de menos. Te quiero. No importa cuanto sufra por ello. Te quiero, porque siempre estuviste ahí, porque me enseñaste a ser fuerte sin dejar de ser humilde. Porque renunciaste a ...

Insomnio

Gritó, pero nadie podía oírla. Lloró, sabiendo que llegaba el final. Me miró, despidiéndose de nuestra vida juntas. Y se fue. Y entonces grité yo, lloré y volví a gritar. Las lágrimas se precipitaban por mis mejillas, la vida se esfumaba de las suyas. Y desapareció el color, todo se volvió intangible, y dejé de ver. Le dije adiós a ella, a la alegría, la sorpresa, la inocencia. Crecí, y aún me odio por hacerlo. Pero entonces pude sentirme. Ya no era la princesa de la torre, era protectora de sus sueños sabiendo que ella viviría en los míos. Y aún odio despertar, despedirme de ella cada día y volver a ser normal, volver a ser adulta. Odio la cordura, y odio el orden. Odio la estabilidad, odio el equilibrio. Odio la vida para la muerte Y la guerra por la paz. Odio ser sin ella... porque odio ser sin mi.

Camino de sangre

Con mi sangre escribo el diario  del camino que inventé al tropezar. En cada herida, una pluma, para cuando ya no pueda andar. La mente se me acelera al correr, el corazón me grita que pare No puedo más,  necesito aire...  Sin puntos, comas ni espacios, no hay respiros, no hay paradas. Dejo algo en cada aliento y aun así no pierdo nada. Intento desengancharme de esa mierda pero estoy a punto de desistir. Siento que me quemo por dentro, el fuego reina en mi. Como si no existiera un ayer, quemo cada pagina que he escrito, y guardo ese recuerdo en mis pulmones. Lo liberaré con mi último expiro. Casi lo he conseguido. Ya no soy aire, ya no soy fuego. Tengo lo que quería,  por fin, soy parte del suelo.